Barrotes que no se ven
Cuando a Mía le dijeron por primera vez que estaba viviendo
con un maltratador no podía dar crédito.
Este relato quiere mostrar cómo fue el proceso que la llevó
a tomar conciencia de su realidad y a actuar en consecuencia ya que ella, al
igual que muchísimas otras mujeres, tenía una idea equivocada de lo que el
término violencia de género envuelve por lo que llegó a aguantar y normalizar situaciones
que la llevaron a una profunda depresión y a la pérdida completa de su
autoestima.
Abrir los ojos fue doloroso pero necesario para poder
recuperar su identidad, la confianza en sí misma, las ganas de vivir y
asegurarse de que sus hijos no repitiesen patrones y puedan tener un futuro sin
violencia. El camino estuvo lleno de altibajos, dudas y sentimientos
encontrados, pero gracias a la ayuda de amigas, amigos y profesionales fue
capaz de salir de ese infierno, reconstruir su autoestima, empoderarse y
armarse de valor para contar su experiencia con la plena convicción de que su
historia puede ayudar a otras mujeres que, como ella, normalizaron el maltrato.
Autora: M. Antonia Fraguas
Sello: CALIGRAMA
Formato: E-BOOK EPUB
Nº de páginas: 180
ISBN: 9788417321765
Colección: Indie
Reseña
Opinión
personal
¡Cuidado!
Puede contener algún spoiler (estará señalado en caso existente de este color)
Probablemente esta reseña sea una de las más difíciles que
he hecho hasta el momento, le he dado una y mil vueltas buscando la forma de
enfocarla donde mi opinión sobre el tema no la acapare.
Si os habéis parado un momento a leer la sinopsis del libro sabréis
sobre qué es lo que trata: Mia nos relata cómo se enteró de que era estaba en
medio de una relación con violencia de género, como transcurrió todo el periodo
desde que se entera hasta el momento donde comienza a hacer algo contra ello,
su proceso de superación…todo.
No puedo ni imaginar por lo que tuvo que pasar Mia tanto
antes como después, de cómo se armó para sentarse y escribir su historia. No me
puedo ni imaginar la fortaleza que tiene pues no todos pueden superar lo que
ella ha tenido que vivir y luego contarlo.
Vale, empecemos por el principio. Mia está bajo una depresión
enorme tal es así que incluso llego un momento en el cual estuvo a unos centímetros
de suicidarse. Solo un pensamiento la hizo no hacerlo, un pensamiento tan
triste que aún me ronda por la cabeza: si caía y sobrevivía
quedándose con algunas lesiones, podría convertirse en una carga para su
familia.
Se podría decir que se enteró de su situación por cuestión de…no
sabría cómo definirlo, ¿coincidencia tal vez? Su hijo mayor es acosado en el
colegio desde hace bastante tiempo y ello se ve afectado en la relación con sus
hermanos en casa. Mia lo llevara para que lo vean, a partir de ese momento
todo empezara a ir cuesta abajo, se destapara la verdad.
Mediante sesiones en el psicólogo Mia ira dándose cuenta de
ciertas cosas a las que ella no daba importancia, se dará cuenta de cual es
realmente el tipo de relación que mantiene con su marido. Esta relación desde
un principio, cuando la protagonista hace ciertos comentarios ya empezó a
molestarme su marido, Richard. Desde el principio de su relación demuestra ser
un manipulador innato, la lía de tal forma que consigue que se case con él y así
conseguir quedarse en España.
Mia achacara todo lo que sucede a que Richard tiene una
cultura diferente. Durante años vivirá bajo ese autoengaño, sucumbirá también al
aislamiento social, al miedo de tener que acostarse en la misma cama, a que la
toque, sucumbirá a la depresión y el pensamiento de suicidio, al no poder
separarse por miedo al que dirán y como sus hijos estarán, a no poder tener
dinero para mantenerles.
Se supone que la familia es uno de los elementos más
importantes en nuestras vidas ya que son ese pilar que nunca se derrumbara,
cuando Mia le cuenta a su hermana los hechos, cuando le cuenta que ha pasado,
las citaciones…cuando su propia hermana la culpa a ella…En ese momento tuve que
dejar el móvil o acabaría poniendo a gritarle por lo estúpido que era eso.
¿Desde cuándo se culpa a la víctima?
Es cierto que solo una vez le puso la mano encima pero hay
formas más dolorosas y crueles de acabar por dentro con una persona. Si te
controla el que te pones, con quien sales, a qué hora te vas y cuando vuelves,
si controla con quien hablas o no, si te humilla, si te amenaza (que forma tan sucia y rastrera de manipularla diciéndole que
se mataría si le dejaba), si te menos precia, si esta semanas sin
hablarte para castigarte con el vacío, si te obliga a mantener relaciones
sexuales cuando tu no quieres, cuando no es consentido y te hace daño, si
tienes miedo a rozarlo siquiera…Eso no es amor.
Me gustaría poder contaros que a partir del momento en el
que Mia abre los ojos y se da cuenta de la realidad todo va a mejor y pronto
acaba, de verdad que me gustaría poder hacerlo pero os engañaría. Desde ese
momento emprende una ardua batalla y no solo con ella misma sino también con su
vida.
Y en esta ocasión hay una victoria pero no siempre es así. Ni
una más. Ni una víctima más del maltrato y no os hablo solo de mujeres: ni
mujeres, ni hombres ni niños. Os recomiendo leer este libro, tomar conciencia y
si presenciáis algo así no os quedéis callados, el silencio es tan dañino como
una mala palabra, como un puñetazo.
Para mi este libro
tiene un…4/5⭐
